Veinte años después del icónico «That’s all» de Miranda Priestly, la editora más temida del cine volvió a las salas con un impacto significativo.
Detrás de Meryl Streep y Anne Hathaway, un ejército de 19 marcas globales como L’Oréal, Samsung y Starbucks pagaron por integrarse en el universo de Runway, la revista ficticia de la historia.
El resultado fue el segundo estreno más taquillero de 2026, con un recaudo global de US$233 millones, demostrando el poder de las colaboraciones estratégicas.
Una estrategia de dos años
La mayoría cree que las colaboraciones de marca en películas son un accidente de último minuto, pero en El diablo viste a la moda 2, fue un proceso de dos años de negociaciones.
Lylle Breier, de Disney, confirmó que diseñaron «el mejor programa de alianzas de marketing jamás lanzado», con un objetivo claro: construir algo coherente y activo durante todo el ciclo de vida de la película.
No se trataba solo de poner logotipos por todas partes, sino de crear marcas de primer nivel que pudieran ser socios durante todo el ciclo de vida de la película.
Las 19 marcas que apostaron por Miranda Priestly
La secuela cuenta con una red global de acuerdos con marcas de moda, belleza, bebidas y tecnología, cuidadosamente seleccionadas para encajar con el ADN de la cinta.
Belleza y moda, el corazón del acuerdo
L’Oréal Paris lanzó una campaña global con el lema «You’re worth it. That’s all», junto con una línea de maquillaje de edición limitada.
TRESemmé fue el socio capilar oficial, con una campaña protagonizada por Paige DeSorbo y Christian Siriano.
Lancôme integró a actores de la secuela en una pieza que recuerda al espíritu de misión imposible de la película original.
En moda, RE/DONE lanzó una colección cápsula de camisetas con frases emblemáticas de Miranda Priestly, mientras que Walmart, Old Navy y Lulus presentaron colecciones inspiradas en Andy Sachs y Miranda Priestly.
Bebidas: cafeína, vodka y agua con pretensiones
Starbucks activó una campaña global con bebidas inspiradas en los personajes, disponible en su aplicación y en tiendas seleccionadas.
Diet Coke se consolidó como socio estratégico con latas de edición limitada y un bolso de cuero diseñado para guardar una lata de refresco.
Grey Goose se rebautizó temporalmente como «Cerun Goose» y contrató a Heidi Klum para un anuncio.
Tecnología: Samsung y Google en el mundo de Runway
Samsung utilizó la película para presentar su Galaxy S26 Ultra, posicionado como el dispositivo ideal para entornos laborales de alta presión.
Google activó The Runway Closet, una experiencia interactiva en la alfombra roja donde los invitados podían elegir atuendos y previsualizar el look usando las salas de prueba de Google.
Los números que justifican todo
El diablo viste a la moda 2 costó US$100 millones producirla, con un presupuesto de marketing mundial parcialmente financiado por los socios de marca.
Disney recuperó el costo total de producción en tres días, con un primer fin de semana de US$77 millones en Estados Unidos y US$233,6 millones a nivel global.
El impacto mediático generado por el vestuario y las alianzas de marca se estima en más de US$38 millones en valor publicitario equivalente.
El modelo Barbie-Wicked que Disney está perfeccionando
El diablo viste a la moda 2 perfeccionó el modelo de colaboraciones cinematográficas, demostrando que prácticamente no hay colaboración que no pueda intentarse.
Wicked se asoció con más de 400 marcas en acuerdos de licencia, desde Crocs hasta macarrones con queso de color verde.
Para Disney, las marcas con alto capital cultural pueden convertirse en plataformas comerciales transversales, donde cine, moda, comercio y tecnología operan de forma sincronizada.
El poder del marketing de influencia en el cine
La colaboración entre Disney y 19 marcas globales para la secuela de ‘El diablo viste a la moda’ demuestra el impacto que puede tener una estrategia de marketing bien diseñada en la industria del cine. La película, que costó $100 millones producir, recuperó su costo total de producción en solo tres días, recaudando $233,6 millones en su primer fin de semana a nivel global.
Un ejemplo destacado es el de L’Oréal Paris, que lanzó una campaña global con el lema ‘You’re worth it. That’s all’, un guiño directo al icónico cierre de Miranda Priestly. La campaña incluyó una línea de maquillaje de edición limitada y presencia en alfombras rojas, piezas digitales y puntos de venta en América y Europa.
Otro caso es el de Starbucks, que activó una campaña global con bebidas inspiradas en los personajes de la película, disponibles en su aplicación y en tiendas seleccionadas. La marca también distribuyó copias de edición limitada de Runway en su Starbucks Reserve del Empire State Building.
Estas colaboraciones no solo generan ingresos para las marcas, sino que también aumentan su visibilidad y prestigio. Según medios especializados en moda y marketing, el impacto mediático generado por el vestuario y las alianzas de marca se estima en más de $38 millones en valor publicitario equivalente.
Lecciones aprendidas
- Una estrategia de marketing efectiva puede ser clave para el éxito de una película.
- Las colaboraciones entre marcas y películas pueden generar ingresos y aumentar la visibilidad de las marcas.
- La nostalgia y el capital cultural pueden ser aprovechados para crear plataformas comerciales transversales.
Desafíos y oportunidades
La industria del cine y el marketing enfrentan el desafío de crear estrategias efectivas que aprovechen las oportunidades de las redes sociales y la tecnología. La colaboración entre Disney y las 19 marcas globales es un ejemplo de cómo las marcas pueden trabajar juntas para crear una experiencia única y memorable para el público.










