El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, negó enfáticamente la existencia de un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para permitir ataques a grupos de narcotraficantes en territorio guatemalteco.
La versión descartada por Arévalo sugería que, tras una llamada telefónica con el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, el 19 de mayo, se habían pactado operaciones militares conjuntas a partir del mes siguiente.
En una rueda de prensa, Arévalo aclaró que su gobierno solo solicitó «cooperación en operaciones dirigidas por las fuerzas de seguridad guatemaltecas contra organizaciones de narcotráfico», y enfatizó que dicha solicitud se enmarca dentro de los acuerdos vigentes entre ambos países.
«No existe ningún acuerdo. Hay una solicitud, y dicha solicitud se enmarca dentro de los acuerdos vigentes entre ambos países. Son tipos de colaboración que ya se venían dando en el pasado», subrayó.
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, uno de los objetivos ha sido combatir la crisis de salud pública causada por el tráfico de drogas hacia EE.UU.

Como parte de esta estrategia, EE.UU. presionó a México para que combatiera a los cárteles que operan en su territorio y estableció un operativo de vigilancia en el Caribe para frenar el tráfico de droga por vía marítima.
En semanas posteriores, logró la detención y extradición del expresidente venezolano Nicolás Maduro, acusado de liderar el Cártel de los Soles, y estableció un acuerdo con Ecuador para acciones militares conjuntas contra organizaciones narcotraficantes.
En febrero, durante una visita de Marco Rubio, secretario de Estado, a Guatemala, se especuló sobre un posible acuerdo similar.
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Desafíos en la región
La lucha contra el narcotráfico es un desafío constante en la región, con países como México y Guatemala enfrentando problemas de violencia y crimen organizado.
Según datos de la ONU, en 2022, la región de América Latina y el Caribe registró más de 30.000 homicidios, lo que la convierte en una de las zonas más violentas del mundo.
Iniciativas de cooperación
En este contexto, la cooperación internacional es clave para abordar el problema del narcotráfico.
La solicitud de Guatemala de cooperación con EE.UU. se enmarca dentro de esta estrategia de lucha contra el crimen organizado.
«La cooperación entre países es fundamental para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada», afirmó un experto en seguridad internacional.
Cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico: un enfoque constructivo
La reciente negación del presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, sobre un presunto acuerdo con Estados Unidos para atacar grupos de narcotraficantes en territorio guatemalteco, abre una oportunidad para reflexionar sobre la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico. En lugar de centrarnos en rumores o acuerdos bilaterales, es importante destacar iniciativas concretas que han demostrado ser efectivas en la región.
Por ejemplo, el acuerdo entre Estados Unidos y Ecuador para realizar acciones militares conjuntas contra organizaciones narcotraficantes ha mostrado resultados prometedores. A cambio de la cooperación estadounidense, Ecuador ha recibido asesoría y asistencia en operaciones de seguridad. Este tipo de colaboración podría servir de modelo para otros países de la región.
En Guatemala, el gobierno ha solicitado cooperación en operaciones dirigidas por sus fuerzas de seguridad contra organizaciones de narcotráfico. Esto se enmarca dentro de los acuerdos vigentes entre ambos países y refleja un enfoque más colaborativo y menos invasivo. Experiencias como la de Ecuador sugieren que este tipo de cooperación puede ser efectiva sin necesidad de acuerdos que puedan ser percibidos como invasivos o poco claros.
Avanzando hacia una cooperación efectiva
La lucha contra el narcotráfico requiere de una cooperación internacional efectiva y transparente. En lugar de rumores o acuerdos cuestionados, los países de la región podrían beneficiarse de iniciativas claras y dirigidas por los gobiernos locales, con el apoyo de la comunidad internacional. La clave está en fortalecer las capacidades locales y promover un enfoque conjunto para abordar este desafío global.










