El brote de ébola en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC), ha dejado un saldo de 116 muertes sospechosas, informó el Gobierno.
El ministro de Comunicación y Medios, Patrick Muyaya, detalló que la enfermedad se ha extendido a las localidades de Katwa, en Kivu del Norte, y Nyankunde, en Ituri, con 350 casos sospechosos adicionales.
La mayoría de afectados tienen entre 20 y 39 años de edad y más del 60 por ciento son mujeres.
Esta propagación genera preocupación por el riesgo de una mayor transmisión en regiones densamente pobladas.
El Gobierno ha asegurado que la vigilancia epidemiológica, la gestión de casos y las campañas de concienciación comunitaria avanzan con rapidez.
El ministro instó a la población a cumplir estrictamente con las medidas de salud pública, como lavarse las manos con frecuencia y evitar contacto con animales muertos.
El pasado sábado, el Gobierno declaró oficialmente el estado de emergencia y envió siete toneladas de suministros, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estados Unidos refuerza precauciones
Estados Unidos anunció que reforzará las precauciones para prevenir la propagación del ébola mediante controles sanitarios en aeropuertos.
Un estadounidense que trabaja en la RDC ha contraído el virus y será trasladado a Alemania para recibir tratamiento.
Washington busca evacuar a otras seis personas para monitorear su salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desplegado personal sanitario para apoyar la respuesta.
La situación en la RDC sigue siendo crítica, pero las medidas adoptadas ofrecen esperanza para contener el brote.










