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El sufrimiento silencioso de los niños en Gaza que han perdido la capacidad de hablar

Un niño de Gaza con una mirada triste y silenciosa

La violencia y destrucción en Gaza han llevado a muchos niños a callar, un silencio que refleja un profundo sufrimiento emocional y psicológico.

«Ningún niño en Gaza está libre de trauma», afirma Katrin Glatz Brubakk, psicoterapeuta infantil de Noruega que ha trabajado con niños gazatíes a través de Médicos Sin Fronteras (MSF).

La experta describe el impacto devastador de la guerra en la infancia gazatí: «Hay más de un millón de niños que han sufrido traumas graves».

Un caso que ilustra esta realidad es el de Adam, un niño de 5 años que dejó de hablar después de presenciar la muerte de su padre y sufrir heridas graves en un ataque.

La situación en Gaza es crítica: desde octubre de 2023, más de 20,000 niños han muerto y 41,000 han resultado heridos en ataques israelíes, según UNICEF.

La psicoterapeuta Katrin Glatz Brubakk explica que el trauma extremo altera el desarrollo cerebral de los niños, afectando áreas cruciales como la regulación emocional y la resolución de problemas.

Sin embargo, Brubakk destaca que hay formas de ayudar: a través del juego, las pompas de jabón y la creación de «espacios seguros» donde los niños puedan expresar sus sentimientos.

«Si un niño permanece en un estado de estrés extremo durante mucho tiempo, tendrá problemas más adelante en la vida. Nunca se recuperará», advierte.

La comunidad internacional ha condenado los ataques y ha pedido una paz duradera en Gaza. Mientras tanto, organizaciones como MSF continúan trabajando para brindar apoyo psicológico a los niños afectados.

«Lo único correcto es que pongamos todo nuestro empeño en brindarles una paz verdadera. Devolverles la vida, darles la posibilidad de vivir en lugares seguros, de ir a la escuela», concluye Brubakk.

El desafío de sanar el trauma infantil en Gaza

La situación en Gaza es un ejemplo extremo de cómo el conflicto y la violencia pueden afectar a la infancia. La psicoterapeuta infantil Katrin Glatz Brubakk, de Noruega, ha trabajado con Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza y ha visto de primera mano el impacto devastador que tiene en los niños. Según ella, «no hay ningún niño en Gaza que no esté traumatizado».

El caso de Adam, un niño de 5 años que dejó de hablar después de presenciar la muerte de su padre y sufrir heridas graves, es un ejemplo conmovedor de los efectos del trauma en la infancia. La pérdida del habla es una respuesta neurológica al estrés y al trauma extremos, y puede tener secuelas a largo plazo en el desarrollo cerebral y emocional de los niños.

Sin embargo, hay esperanza. Brubakk y su equipo de MSF han estado trabajando con niños como Adam y Mona, utilizando técnicas como el juego y las «pompas de esperanza» para ayudarles a procesar sus experiencias traumáticas y recuperar su voz. El juego es un lenguaje universal que permite a los niños expresar sus sentimientos y aprender habilidades prácticas de manera segura.

Para abordar el sufrimiento silencioso de los niños en Gaza, es crucial que se les brinde un entorno seguro y apoyo emocional. La comunidad internacional también debe presionar para que se garantice el acceso humanitario y se detengan los ataques a civiles. Solo a través de un esfuerzo conjunto podemos evitar que esta generación de niños sufra daños irreparables.

Un llamado a la acción

Frente a esta crisis, cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar. Apoyar a organizaciones como Médicos Sin Fronteras, que trabajan incansablemente para brindar ayuda humanitaria y apoyo psicológico a los niños y familias afectadas, es un paso importante. Además, concienciar sobre la situación en Gaza y presionar a los líderes políticos para que trabajen hacia una paz duradera y segura, es fundamental para prevenir más sufrimiento.

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